AUTOMEDIC: el legado de una familia convertido en el sueño Honda
23/04/2019

AUTOMEDIC: el legado de una familia convertido en el sueño Honda

Juan Carlos Segovia y Walter Soriano comparten una historia en común: La pasión por resolver problemas que otros no pudieron solventar. Ambos se conocen desde la infancia, más de 20 de años de amistad, resumida entre llantas y motores. Nada es casualidad entre ellos, reencontrarse fuera del país fue la punta de lanza, para montar lo que hoy conocemos como Automedic: el taller de los Honda.

 

“Trabajamos todo tipo de carros, pero cuando viene un cliente con un Honda, no podemos negar que la emoción es diferente.”

 

 

Juan Carlos trae los motores en la sangre y siguió los pasos de su padre. Aunque tuvo que emigrar, trabajó siempre con los autos y su objetivo siempre estuvo claro: Regresar al país y abrir su propio taller. Walter, por otro lado, se dedicó por bastante tiempo a trabajos de oficina, luego estando en el exterior tuvo la oportunidad de reunirse y trabajar junto a Juan Carlos quien lo introdujo en el trabajo de taller, es ahí donde descubrió su habilidad innata con los motores, un mecánico automotriz siempre estuvo en su interior y solo hacia falta tener la oportunidad para demostrarlo. Es ahí donde empieza su historia que es un ejemplo de determinación.

 

“Nuestro lema es simple: todo carro que llega remolcado tiene que salir en buen estado, siendo conducido por un cliente satisfecho”.

 

El camino, sin duda, no ha sido fácil. Empezar en una cochera, donde el espacio los limitaba a dos vehículos, ahora se traduce a un taller amplio y con la capacidad de hasta más de 30 carros estacionados. Una reputación impecable que demuestra la total confianza de sus clientes.

 

 

“Nos propusimos dejar de ser como el resto, para dar un servicio de primera. Cuando tratamos un vehículo nos ponemos en los zapatos de nuestros clientes, por que sabemos que el tiempo y el dinero no pueden ponerse en juego”.

 

Reconocidos a nivel nacional en campeonatos de exhibición y carreras, ahora, pretenden expandir su legado por Honduras, Guatemala y Nicaragua. Su experiencia, fuera del país, les hizo conocer de primera las tendencias en dichos motores. Ganándose la insignia del taller de los Honda.

 

 

 

“En la mecánica no hay final. El amor por la marca nos llevó a ser los primeros atrevidos en trabajar vehículos como Honda Civic 89, que, en mi opinión, ha sido la mejor generación de la marca Honda”.

 

Juan Carlos y Walter reconocen que la sinergia entre el valor humano de la  empresa y el cliente, son fundamentales para dar un servicio de excelencia. Además, recalcan que la capacitación frecuente les motiva a no rendirse a la primera.

Estas son las historias que nos mueven, este es nuestro motor humano que nunca se detiene.